Reproducimos la presentación que hizo el Ex Presidente de la República ante el juez que conoció la audiencia preliminar relativa al caso ICE-Alcatel, y que se saldó en su momento con una sólida victoria para la defensa al eliminarse la mayor parte de los cargos presentados por la Fiscalía, reducirse la calificación de otros y rechazarse por ilegales elementos de "prueba" que la Fiscalía quiso introducir. Esta es la primera parte, de tres, de la presentación hecha por Rodríguez Echeverría en esa ocasión:
• Ex presidente Rodríguez Echeverría:
Sr Juez Don Ricardo Madrigal, señoras y señores abogados defensores y representantes del Ministerio Público, de la Procuraduría, del ICE, y señoras y señores partes en esta Audiencia.
Claro que no pretendo en esta ocasión realizar una defensa material sobre los elementos jurídicos y fácticos que Ud. señor Juez deberá aquilatar para sustentar su decisión de enviar o no a debate los diversos asuntos que le han sido sometidos. Mi caso ha sido ya brillantemente argumentado por mis defensores y creo que resulta evidente la procedencia del sobreseimiento definitivo.
Por eso, señor Juez, creo que es esta ocasión propicia para dejar constancia de mi profunda gratitud y reconocimiento a Rafael Gairaud, a Eduardo Araya y a Cristhian Arguedas por su capacidad jurídica, su dedicación y virtudes profesionales, y muy en especial por la amistad profunda que me han brindado en estos difíciles años de mi vida.
Lo que pretendo hacer, Señor Juez, es con sencillez enmarcar este proceso judicial en sus verdaderas características de persecución política y mediática a un Ex Presidente de la República, y así cumplir con mis obligaciones de luchar en favor del respeto a la dignidad, la libertad y los derechos fundamentales de las personas, y de defender sus escudos protectores: el estado de derecho y el debido proceso.
La milenaria lucha en pro de la dignidad de la persona, del respeto de su libertad y de sus derechos humanos, y la construcción del estado de derecho y las garantías necesarias para defender y promover esos valores en la convivencia humana, ha sido testigo permanente del enfrentamiento entre la idea de justicia como simple resultado del ejercicio del PODER y de la de justicia como la virtud de actuar de conformidad con la naturaleza de las personas para dar a cada cual lo que le corresponde.
Ya en los diálogos Socráticos nos encontramos en La República el enfrentamiento entre estas visiones opuestas.
Trasímaco defiende la justicia como poder: “lo que conviene al más fuerte”. Mientras Sócrates encarna su opuesto, la justicia como la virtud del alma de obrar de acuerdo con la propia naturaleza: “lo que conviene para el gobernado y sujeto de su arte……..”. Y a pesar de que este dialogo es reproducido por Platón en la obra dicha, éste, el más distinguido discípulo de Sócrates, adopta la posición de Trasímaco de justicia como poder al remitirla al gobierno de los sabios e iluminados.
Para que evitemos la tentación de adoptar la tesis de la justicia como PODER, el propio Jesús nos manda “NO JUZGUEÍS PARA QUE NO SEAÍS JUZGADOS” (Mateo 7:1), porque como poder la única justicia que tiene sentido es la divina. Para los humanos la justicia que respete la dignidad intrínseca de la persona es procedimiento. Es claro que este llamado a la consciencia de seres libres para no imponer sobre otros seres libres su poder arbitrario, no significó su cumplimiento. Por ello la organización de la sociedad no ha sido siempre la más conveniente para evitar que prevalezca la justicia como “lo que conviene al más fuerte”
