El periodista José Ángel Lagos Jiménez criticó el accionar temerario de la Fiscalía al basarse en un culpable confeso de actos de corrupción y los problemas que eso acarrea a nuestro sistema de justicia, en este artículo que reproducimos a continuación:
Todo el Aparato Judicial en Entredicho
José Angel Lagos Jiménez
SAN JOSE, Costa Rica-El juicio por el caso ICE-ALCATEL, donde el expresidente de la República, Dr. Miguel Angel Rodríguez Echeverría es uno de los imputados, junto a varios ex funcionarios, ha llegado a una etapa crucial con la presentación, por parte de la fiscalía, del “testigo de la Corona”, quien es José Antonio Lobo Solera, el corruptor y causante de todo este sinsabor que ha involucrado a gente honorable y a quienes no se les ha podido demostrar nada.
Pero, ¿Por qué todo el aparato jurídico costarricense está en entredicho? ¿Por qué peligra su prestigio, ya de todas maneras muy deteriorado ante la opinión pública nacional? Porque, precisamente, su testigo “estrella” es un personaje no confiable, que ha incurrido (y sigue incurriendo) en faltas gravísimas contra el orden jurídico. Son ilícitos que lo han hecho millonario descaradamente. Recordemos que Lobo pertenecía a la junta directiva del Instituto Nacional de Electricidad (ICE), cuando recibió de la empresa de telefonía celular ALCATEL, más de US$2,5 millones, según consta en el informe contable del Ministerio Público. Fueron dádivas relacionadas con las 400 líneas celulares y la ampliación de líneas fijas, entre diciembre del 2001 y octubre del 2003. De ese monto, el susodicho devolvió al Estado solamente US$1,5 millones, con el fin de obtener el perdón de la fiscalía… ¡Y lo obtuvo! Algo sorprendente de verdad… De esa manera, Lobo Solera ha evadido ir a prisión; mientras, a quienes enlodó con sus argumentos cambiantes (pues cada vez da una versión diferente de los hechos), han sufrido hasta un año detrás de las rejas sin habérseles demostrado culpabilidad alguna y sin haber sido enjuiciados previamente. Es decir, la fiscalía ha actuado en forma tiránica y confrontada con el Estado de Derecho, siguiendo las directrices del anterior fiscal Francisco Dall’Anesse.
Ante sus declaraciones incongruentes y vacilantes, Lobo, un individuo de escasa cultura y dudoso coeficiente, dijo en una oportunidad que había hablado ante el Ministerio Público después de una seria crisis alcohólica, un vicio que se ha acrecentado en él en los últimos años. Entonces, ¿Son confiables las afirmaciones de un testigo sumido en el alcoholismo? Por supuesto que, de aquellos US$2,5 millones que recibió de ALCATEL, también percibió otros ingresos de clientes del ICE, a cambio de favores al mejor estilo de la mafia. Hechos que han sido demostrados contundentemente. Hasta el momento ha quedado claro que “el testigo de la Corona”, el altisonante corruptor, José Antonio Lobo Solera, se comprometió con funcionarios de ALCATEL para favorecer sus intereses mediante resoluciones que iba a tomar como jerarca del ICE; y, desde el mismo instante cuando aceptó la propuesta ilegal de la compañía telefónica, cometió un delito “donde, evidentemente, el ex presidente Rodríguez Echeverría no tuvo participación abierta y mucho menos velada”, según han podido demostrar sus abogados en el proceso.
El “quid” del asunto radica en que el testigo de la fiscalía (gozoso de impunidad), pactó con ALCATEL y no con el ex mandatario de Costa Rica, tal y como aquél insiste en repetir sin presentar ningún testigo ni documento de fondo que corrobore sus palabras. A raíz de ello, ¿Qué ocurrirá con la fiscalía y Lobo Solera con esta perniciosa actuación? En el caso de la primera, quedará más desacreditada ante los ojos de los ciudadanos decentes; y su “peón” tendrá impunidad absoluta, el perdón del aparato judicial costarricense y quedará millonario con el dinero de ALCATEL que no ha devuelto; más una serie de inmuebles que está construyendo (posiblemente “lavando” los dólares), al margen de las reglas municipales y de manera furtiva, características de este “delincuente habitual.” Es deprimente, pero así están las cosas en este proceso con el Ministerio Público costarricense
