El Ex Presidente Rodríguez destacó aspectos de su gestión como la Ley de Paternidad Responsable que ha disminuido el porcentaje de recién nacidos no reconocidos por su padre de un 30 a un 7 por ciento, la Ley de Protección al Trabajador que dio a todas las personas una segunda pensión y rompió el tope de la cesantía, las obras de reparación, mantenimiento y construcción de carreteras y puentes, y los avances en el área de salud, educación y la contratación de miles de policías; además de examinar el reciente fallo de la Sala Constitucional y otros temas, en una amplia entrevista que difundió Radio Omega el sábado 3 de setiembre de 2005 y cuya transcripción damos a conocer:

 

-Don Miguel Angel, después de más de diez meses de privación de su libertad, ¿cómo se siente?

 -En primer lugar no puedo dejar de expresar la gratitud profunda que tengo para los costarricenses. Es increíble la cantidad de mensajes que me envían por correo electrónico y las cartas que recibo de gente de todo el país. Es gente de todos los sectores sociales, de diferentes credos religiosos. Familias que expresan su amistad y solidaridad con otra familia que enfrenta una persecución sumamente fuerte y grave. Así lo he venido denunciando desde que, por mi propia voluntad, regresé a Costa Rica. De manera que, reitero, lo primero que debo hace es expresar esa gratitud hacia los costarricenses.

-Usted comprenderá, sin embargo, que para algunos costarricenses es correcto que usted y el expresidente Rafael Angel Calderón estén detenidos.

 -Como todo en la vida hay posiciones encontradas. Sé que existe gente que goza de este mal que estoy sufriendo. A esas personas simplemente les pido que reflexionen y piensen que uno nunca debe solazarse del mal ajeno. Eso carcome el corazón y le hace daño a las personas que así se comportan, y no al que se acusa. Quienes en su corazón tienen sentimientos de odio, de rencor, de amargura y pretenden juzgar sin conocimiento, son los que sufren.

-Recientemente la Sala Constitucional rechazó un recuro de habeas corpus que usted presentó. ¿Cuál es su reacción?

-Mis abogados y yo presentamos un recurso de Habeas Corpus en defensa de la libertad. Desde que se inició esta investigación, el Ministerio Público pidió a los jueces que emitieran una orden de captura nacional e internacional en mi contra. Una juez así lo hizo, pero le puso condiciones al Ministerio Público. Le advirtió que no la podía ejecutar hasta que yo hubiese dejado de ocupar el cargo de Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Regresé a Costa Rica como titular de ese cargo, el cual desempeñaría hasta las 12 de la noche del día de mi retorno. O sea, cuando llegué al país, todavía era Secretario General de la OEA.

Previamente, hice saber al Ministerio Público que tan pronto como regresara, desde el aeropuerto me iría a las oficinas de esa dependencia. Pero cuando llego, me anuncian que me van a detener y desatienden mis reclamos. Les recordé la carta enviada al Fiscal General en la que comuniqué mi regreso y les hice ver que mi abogado le había anunciado hasta el número de vuelo en el que vendría. Cuando le pregunto a los agentes del Ministerio Público dónde está mi abogado, me responden que hay una orden de captura de una juez en mi contra. En ese momento no me la leyeron. Pero posteriormente me di cuenta de que ella incluía la instrucción precisa de que debería ejecutarse cuando yo ya no fuera más Secretario General de la OEA.

Eso es lo que alego en mi recurso ante la Sala Constitucional. Que el Ministerio Público traspasó el límite que le impuso la juez. No alegué nada sobre violaciones a los derechos humanos, tortura, la exhibición, el trato que se me dio y el acceso privilegiado a la prensa a lugares donde no debió haber estado. Nada de eso. Simplemente aduje el incumplimiento de la condición impuesta por la juez y lo compruebo con una prueba muy sencilla: una constancia del departamento de personal de la OEA en el que se establece hasta en qué momento ocupé el cargo de Secretario General de la OEA. Por otra parte, la Sala Constitucional le pide al Ministerio de Relaciones Exteriores hacer una averiguación y esta cartera recibe la misma prueba: que yo regresé como Secretario General de la OEA. Eso era todo.

Sin embargo, la Sala Constitucional resuelve por mayoría –gracias a Dios dos magistrados, entre ellos el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, votaron de otra forma- según el comunicado de prensa de la Oficina de Prensa de la Corte Suprema de Justicia, rechazar el habeas corpus porque yo no estaba cubierto de inmunidad. Pero yo no alegué eso. Pude hacerlo y entonces pudimos haber discutido de inmunidad para determinar si yo, en ese momento, la tenía o no. Pero, insisto, yo no alegué inmunidad. La respuesta de la Sala es como si alguien fuera a pedir que le vendan papas y quien las comercia responda: “aquí no se venden libros”. Es lo mismo. Así es como me está respondiendo la Sala Constitucional.

Adicionalmente, parece aceptar el argumento de que la orden de la jueza no regía en Costa Rica, porque yo regresé voluntariamente. Pero eso no está estipulado en la orden, no dice que no rige en tanto yo regrese a Costa Rica por mi voluntad. Únicamente establece que la captura nacional o internacional debe efectuarse cuando yo ya no fuera Secretario General de la OEA. Ese fue todo mi alegato.

Tengo una gran curiosidad para conocer la decisión de la Sala Constitucional. Me da pavor esa resolución, pues esta Sala existe para defender derechos y no instituciones. Y uno de los derechos más importantes de las personas es que el Ministerio Público esté sujeto a los jueces porque, de lo contrario, nadie lo controla. Y esto es lo que se desprende del comunicado de prensa de la Corte: Que el Ministerio Público no está sujeto a la limitación impuesta por una juez, cuyo poder deriva de la propia Constitución Política, situación que no sucede con ese Ministerio. Es algo muy serio para todos los costarricenses. No queremos en Costa Rica un Ministerio Público tirano que no esté sometido a la Constitución, a la ley, a los jueces. Es algo muy serio faltarle a la majestad de los jueces, quitarles el poder. Y eso es lo que se está haciendo con esa resolución. Me lleva a plantearme si en realidad podré tener un juicio justo.

-¿Cómo reaccionó su familia ante esa decisión?

-Obviamente con mucho dolor. Pero aprendí de mi madre a tener una fe religiosa fuerte y eso me ha acompañado toda la vida. Toda esta experiencia me ha deparado enseñanzas de las que no me había dado cuenta cuán importantes son. Una de ellas es cuan profunda es la bondad de Dios en los momentos difíciles y la otra es la importancia del amor. Jamás hubiera creído que después de 10 meses y medio de haber perdido mi libertad, yo iba a estar dándole gracias diariamente a Dios. Y debo hacerlo todos los días, por esa oración que me llega, una carta que recibo, un salmo que me envían y por esa persona que me cuenta haber rezado el rosario por mí. Pensé que me iba a llenar de amargura y de odio pero lo que estoy recibiendo son muestras de afecto. La persecución de que he sido objeto se queda pálida ante las muestras de afecto que recibo y eso evita que me llene de amarguras y de odios. No se trata de una virtud mía, es Dios el que me ha ayudado por medio de tanta gente buena que me da su amor.

El amor es el segundo aspecto que he aprendido durante todo esto. No había caído en cuenta de cuán importante es, ni como economista teórico, ni como empresario, ni como político o gobernante. Siempre he sabido que se deben tomar en cuenta las limitaciones materiales, la cantidad de recursos, de capital, de conocimiento, de mano de obra, de máquinas para cualquier empresa que se quiera sacar adelante. Pero yo no tomaba en cuenta otro elemento extraordinario y que es lo más importante en cada una de las cosas de la vida: el amor.

 -Se dice que los amigos se conocen en la cárcel y en el hospital. ¿Cómo se han comportado los suyos?

-La gran mayoría han estado presentes en esas muestras de oración, solidaridad y afecto a las que me he referido. Han sido generosos y han evitado juzgar cuando no he sido ni siquiera acusado formalmente todavía. Claro, a otra gente le preocupa mostrar sus sentimientos, su solidaridad con alguien que está sufriendo una persecución judicial. . A estas alturas, todavía no se sabe cuándo me van a formular una acusación. Todavía no sé de qué me van a acusar pero tengo diez meses de haber perdido la libertad.

A pesar de que esa es la circunstancia, existen personas a las que les da pavor que la relacionen conmigo. Dios les tenga en paz y les de tranquilidad y ojalá les de un poquito de coraje.

- Hay quienes dirán que esto demuestra que en Costa Rica ni siquiera los Ex Presidentes están por encima de la justicia.

 -Todo esto ha sido injustificado. Yo debería estar en mi puesto en la OEA y simultáneamente atendiendo esta investigación. He demostrado que yo me iba a presentar al juicio. Si vine por mi propia voluntad, libremente. Curiosamente, alegan algunos que por eso no es ilegal haberme capturado. Porque yo vine por mi propia voluntad. ¡Eso es una manera extraña de razonar. Pero así lo expresa el comunicado sobre el fallo de la Sala Constitucional.

-En circunstancias como éstas, unos se aceran y otros más bien se alejan de Dios. ¿Cuál es su reacción en el campo de la fe?

-No se trata de manipular a Dios. Él sabe cómo son las cosas y uno no debe pretender imponerle cómo deben ser las cosas. Hay que aprender a aceptar y comportarse de acuerdo a Su voluntad, lo cual no quiere decir que uno no debe dar la lucha. Uno debe luchar, pelear, trabajar todo lo que se pueda pero aceptando que uno no es el que pone las condiciones en cuánto a cómo se van a desarrollar las cosas.

¿Cuánto va a durar esto? En marzo, me dijeron que en tres meses me planteaban la acusación. En junio, cuando intentaron regresarme a la cárcel porque supuestamente había recibido visitas sin permiso, lo que no resultó ser cierto, dijeron que en un par de meses. Lo que el Ministerio Público ha demostrado en mi expediente es que se puede equivocar. Lo ha demostrado permanentemente. Ahora parece que todavía falta hacer mucha investigación por el Departamento Contable del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Estoy dispuesto a seguir en esto. Vine a someterme a los tribunales y a pesar de todo lo que ha ocurrido, de que a veces interiormente me rebelo, cuando luego reflexiono pienso que hice lo correcto y volvería a hacerlo nuevamente. Uno no puede simplemente huir de una realidad. Tenía muchos países donde ir que me daban asilo. Pude haberme quedado en la OEA peleando durante muchos años, que creo habría sido para todos la mejor alternativa, pero con la persecución política que se dio en mi contra preferí no desgastar a esa importante institución y volví a defenderme en los tribunales… claro pensando que lo haría en libertad y amparado por las garantías constitucionales y procesales respectivas.

-¿Habrá vida en Costa Rica para Miguel Ángel Rodríguez?

-No veo por qué no. Yo me siento orgulloso de cosas que hice durante mi gobierno. Nadie las puede negar. La reforma de la ley de protección al trabajador es el cambio social más importante que se ha hecho en Costa Rica desde los tiempos de Rafael Ángel Calderón Guardia. Está vigente. En un año, los fondos de capitalización van a superar los activos totales que, desde los años cuarenta, ha acumulado el régimen de invalidez, vejez y muerte en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). Los trabajadores costarricenses tienen garantizada una segunda pensión, relacionada con su nivel de salario. La van a manejar en una cuenta personal y el Estado no podrá tocarla, como lo ha hecho con los fondos de la CCSS, convertidos en un sistema de reparto.

Por otra parte, en mi gobierno se cambió la cesantía. En la actualidad, quien sigue trabajando, después de ocho años, sigue acumulando parte de ella y no la pierde toda. Y aunque se retire por su propia voluntad, puede llevársela pues se acumula en el fondo de capitalización laboral.

También promulgamos la ley de paternidad responsable. Eso permitió reducir la tasa de falta de reconocimiento de los hijos de un treinta a un siete por ciento. Esto quiere decir que más niños pueden contar con la figura paterna. Eso es un cambio fundamental.

En seguridad ciudadana aumentamos la policía por primera vez en 30 años, la profesionalizamos, la hicimos de cercanía, establecimos en miles de lugares la policía comunitaria. En infraestructura recuperamos la red vial que estaba colapsada, como ahora vuelve a estarlo, construimos puentes incluyendo el de La Amistad en la Península de Nicoya, y carreteras, dejamos encaminados los proyectos de concesión pública; triplicamos la inversión en muelles, y clínicas y hospitales, y eliminamos el déficit de aulas escolares que ha vuelto a acumularse. En educación establecimos la enseñanza maternal y el programa De la Mano para los menores de 5 años, extendimos la preescolar y aumentamos la matrícula de secundaria de 59% a 82%. En salud se aceleró la disminución de la mortalidad infantil y la extensión de la expectativa de vida.

El país enfrenta muchos problemas en todos los campos. En el de la salud, el dengue está haciendo estragos

-La gente debería recordar cuánto se habían incrementado los casos de dengue en la administración anterior a la mía y cuánto logramos reducirlos durante mi gestión. Eso fue porque existía un plan completo. Antes de que se iniciaran las lluvias, cuadrillas del Ministerio de Salud se lanzaban a realizar tareas de sanidad, de fumigación. Yo mismo me iba con la máquina para que la gente viera el ejemplo, además hacíamos una fuerte campaña. Ahora le echan la culpa a la gente.

Las cosas se pueden hacer de manera diferente si uno tiene objetivos, prioridades, dedicación, muchas horas de trabajo. Yo salía de Casa Presidencial a las 10 p.m. y al día siguiente regresaba a las 8 a.m. Estaba al tanto de todo, sabía lo que pasaba en cada dependencia.

-Nadie puede adivinar el futuro. ¿Pero cuál cree usted que será el suyo?

-No puedo pronosticar el futuro pues no soy Dios. Confío en que Dios tiene un objetivo para todos. Por algo esto está ocurriendo. Y si las cosas suceden de manera tan injusta, puede ser que el propósito de todo esto es que yo luche para que, de nuevo, haya estado de derecho en Costa Rica.