Seminario en Panamá:

El papel de la prensa costarricense en el caso de Miguel Ángel Rodríguez fue analizado por el periodista Franklin Carvajal B., en un seminario internacional patrocinado por la Fundación Konrad Adenauer que tuvo lugar en Panamá en el mes de marzo. Reproducimos a continuación, en dos partes, la ponencia del señor Carvajal.
 
El viernes 15 de octubre del año 2004, a las 2:20 de la tarde, de un vuelo procedente de Washington, bajó esposado y con las manos hacia atrás el Expresidente de la República y todavía Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría.

Ya desde el 9 de octubre, y pese a que Rodríguez gozaba de la inmunidad propia de su cargo internacional, por gestión del Ministerio Público un juzgado dictó orden internacional de captura en su contra.

Dos agentes del Organismo de Investigación Judicial ingresaron al avión para esposar al Exmandatario y leerle los cargos que se le imputaban, (cohecho impropio, corrupción y enriquecimiento ilícito) y luego lo hicieron descender unas escalerillas para introducirlo en un vehículo policial, conocido popularmente como “perrera”, por lo estrecho de su estructura, la escasa ventilación y ausencia de luz.

Tras una negativa de Rodríguez a ponerse un chaleco antibalas, arrancó una larga caravana de vehículos policiales, que por cerca de veinte kilómetros trasladó al detenido hasta la sede del Ministerio Público, pasadas las 3 de la tarde.

Como parte de la caravana terrestre y también por aire, los medios de comunicación, que se habían apostado en el interior del aeropuerto varias horas antes de la llegada del Exmandatario, transmitían a todo el país las imágenes del arribo de Rodríguez y su trasladado hasta la sede judicial.

A lo largo del recorrido, cientos de curiosos vociferantes levantaban los puños al paso de la caravana, mientras que en las calles, la gente se arrimaba a los ventanales de los comercios para enterarse del “evento del año”; y los bares, pese a ser un día y hora laboral, vieron abarrotarse sus instalaciones por parroquianos que no se querían perder detalle del suceso, a la usanza de las finales de fútbol.

Se cerraba así un ciclo de especulaciones de la prensa, que duró varios días, en torno a si Rodríguez vendría o no vendría al país, si estaba en Venezuela o se había refugiado en La Habana, que de ciclo pasó a circo ese 15 de octubre.

Concluía también la primera parte de un proceso que hoy continúa, y que arrancó el 28 de setiembre, cinco días después de que Rodríguez asumió el cargo de Secretario General de la OEA, cuando el periódico LA NACION informó de traslados de dinero, supuestamente procedentes de transferencias del consorcio ALCATEL, a cuentas del político y de su esposa.

Así, Miguel Ángel Rodríguez se convertía en el primer Expresidente de la República en ser esposado y detenido públicamente por cargos de corrupción.

Vinieron luego los interrogatorios en diferentes instancias judiciales, siempre bajo fuerte vigilancia policial y de la prensa.

LAS MEDIDAS CAUTELARES

Mientras el Fiscal General pidió nueve meses de prisión preventiva, el juez a cargo del caso rebajó la pena a seis meses, y le dio al indiciado el derecho de “casa por cárcel”.

El Ministerio Público volvió a la carga logrando que un Tribunal Penal modificara la decisión, y Miguel Ángel fue enviado el 30 de octubre a cumplir el resto de la “prisión preventiva” en una cárcel común, donde permaneció aislado hasta el pasado 15 de marzo, cuando por razones de salud, se le otorgó nuevamente la “casa por cárcel”, tras el pago de una fianza de 200 millones de colones (poco menos de medio millón de dólares).

Paralelo a la situación de Rodríguez, en otros escenarios judiciales, y siempre por la incisiva acción del Ministerio Público y la prensa, se ventilaban casos de supuesta corrupción implicando a figuras públicas y políticas destacadas, entre las que figuraba el líder histórico del socialcristianismo criollo, y Expresidente de la República Rafael Angel Calderón Fournier.

En situación similar se vio involucrado el también Expresidente José María Figueres y otros personajes de su Partido Liberación Nacional, (socialdemócrata). Hasta el presente, Figueres Olsen se niega a retornar al país, y se mantiene “en fuga” en Europa, mientras que allegados suyos esperan que se abra un proceso en su contra.

RELACION FISCALIA - MEDIOS

En todo este terremoto político-financiero que dura ya un año, tanto el Fiscal General como los medios de comunicación, en particular el periódico La Nación y Telenoticias Canal 7 han jugado un destacadísimo papel, siendo considerado “ personaje del año”, el primero, y alcanzado un altísimo nivel de credibilidad e impacto los segundos, según encuestas realizadas a finales del 2004.

Se habló incluso de reuniones privadas y públicas entre el funcionario judicial y jefes de los medios citados, quienes aceptaron la realización de los encuentros, e incluso reconocieron que se había dado una suerte de intercambio de información entre las partes.

Es precisamente en este punto donde conviene hacer una evaluación crítica de la información divulgada y el papel en general jugado por los medios de comunicación en el caso Rodríguez Echeverría, lo que es libertad de prensa, libertad de información y secreto de las fuentes informativas, sobre todo a la luz de los derechos individuales de las personas, el derecho al debido proceso y el derecho a la privacidad. Todos ellos valores fundamentales de la sociedad contemporánea, que han sido recogidos como Derechos Humanos en convenciones universales y regionales.

CORTE PLENA ORDENA INVESTIGAR

El 10 de febrero del presente año, la Corte Plena de la Corte Suprema de Justicia ordenó la conformación de una comisión interinstitucional “para investigar los procedimientos utilizados en el arresto del Expresidente Miguel Angel Rodríguez, así como la presunta fuga de información”.

Reglamentos y normas internas, prohíben expresamente la presencia de medios de prensa y particulares en determinadas áreas del aeropuerto, prohibiciones que fueron flagrantemente violadas el día de la llegada del Expresidente.

Desde tempranas horas, los canales de televisión pudieron instalarse con todas las comodidades del caso para captar la salida de Rodríguez del avión, en las condiciones antes citadas. Esa “libertad” fue extensiva también a prensa escrita y radial.

Todo ello pese a que, desde días antes, el propio Exmandatario, había informado oficialmente al Ministerio Público el día y la hora de su arribo al país.

El traslado de Rodríguez en una “perrera” alegando “razones de seguridad” cayó por su propio peso, puesto que ese tipo de vehículos jamás se ha usado para trasladar personajes nacionales o extranjeros a quienes se les debe guardar la máxima seguridad.

En cuanto a la “fuga de información”, durante varias semanas, en forma cotidiana, los medios de prensa informaron al país sobre diferentes eventos, audiencias, declaraciones de implicados, testigos, resoluciones de juzgados, etc., en relación con los casos de corrupción que estaban sacudiendo al país. Pero, dos medios en particular, los citados anteriormente, desde páginas de prensa y pantallas de televisión daban cuenta, no sólo de ese tipo de información, sino exhibían declaraciones y pruebas documental que, por su naturaleza, únicamente obraban en poder del Ministerio Público, lo que demostraba fehacientemente que, desde esa instancia judicial estaba ocurriendo una fuga ilegal de información.

LOS ARGUMENTOS DEL EXPRESIDENTE

Sobre toda esta situación y en alegato presentado ante la Corte Plena, el Expresidente Rodríguez Echeverría, como imputado en un proceso judicial penal, puntualizó que se estaba violando flagrantemente el artículo 295 del Código Procesal Penal, referido a la privacidad de las actuaciones, donde se establece que “el proceso preparatorio no será público para terceros”, y agrega que “las actuaciones sólo podrán ser examinadas por las partes, directamente o por medio de sus representantes”.

Además, y lo más importante para el caso, el supracitado artículo establece: “Las partes, los funcionarios que participen de la investigación y las demás personas que, por cualquier motivo, tengan conocimiento de las actuaciones cumplidas, tendrán la obligación de guardar secreto. El incumplimiento de esta obligación será considerado falta grave”.

Rodríguez concluye sentenciando: “Es evidente que se pretende hacer que se forme una opinión pública que me condene antes del juicio, y así, el juicio sea una simple ratificación de esa condena pública, dejando a los jueces sin otra opción, con independencia del expediente y del debate mismo”.
 
Continúa la exposición del periodista Carvajal en la segunda parte, titulada “Debate Prensa-Inspección Judicial” (ver texto )