El columnista Pedro Oller señala en este artículo publicado en La República del 28 de noviembre de 2006 que "En cuanto al por tanto del caso de la periodista Mora, no se puede menos que indignar cualquiera ante el resultado. Sin embargo, de nada sirve la indignación si en el proceso no se cuestiona y llama a cuentas a los responsables. Para el fiscal general, el cargo cae en los jueces intermedios que no cumplieron con su meta. Pero, valga preguntarse ¿no fue esta la prueba solicitada por el Ministerio Público y ofrecida en juicio en sustento de su acusación? Si bien puede uno obviar errores, no se vale, como ya hemos dicho, justificar actos de negligencia o incompetencia absurdos en el contexto del sistema penal presente. Menos cuando son de su propio dolo". Por ello, el columnista llama a sentar responsabilidades por los evidentes errores en la presentación y manejo de los casos.

 

 

 

Sobra decirlo

Pedro Oller

11/28/2006

Iraq está casi en estado de guerra civil. Lo dijo Kofi Annan, todavía secretario general de las Naciones Unidas. El llamado, porque la voluntad respecto de las Naciones Unidas y de su secretario general se ha lavado con el tiempo, no tendría tanta repercusión si no fuera por el resultado de las elecciones en Estados Unidos. ¿Fueron realmente un referendo de la administración Bush y su intervención militar en Iraq o un contrapeso a un gobierno republicano en todos los poderes que a poco ha ido lavando la voluntad de los estadounidenses? Quién sabe.

Hay cosas que no es necesario decir y mucho menos escuchar para aceptar como ciertas. La equivocación de ambos países (Estados Unidos y el Reino Unido) en lo que respecta a su política militar en Iraq tiene tiempo de manifestarse, sin necesidad de que nadie lo tenga que aceptar en público como válido.

Ayer, bajo el título de "Dudas Razonables", Claudia Barrionuevo -de quien dicho sea de paso disfruto mucho su pluma e ideas aunque no siempre las comparta- hilvanó un argumento similar en el contexto de la absolutoria de los imputados en el caso de Ivannia Mora (QdDG).

El problema fundamental, aunque coincido en mucho con su argumento respecto de la impunidad, es que a pesar de la sentencia uno no debe resignarse a aceptar el resultado mientras se ensalza la figura de uno de sus responsables.

En cuanto al por tanto del caso de la periodista Mora, no se puede menos que indignar cualquiera ante el resultado. Sin embargo, de nada sirve la indignación si en el proceso no se cuestiona y llama a cuentas a los responsables. Para el fiscal general, el cargo cae en los jueces intermedios que no cumplieron con su meta. Pero, valga preguntarse ¿no fue esta la prueba solicitada por el Ministerio Público y ofrecida en juicio en sustento de su acusación? Si bien puede uno obviar errores, no se vale, como ya hemos dicho, justificar actos de negligencia o incompetencia absurdos en el contexto del sistema penal presente. Menos cuando son de su propio dolo.

El 11 de mayo se dictó otra sentencia atroz y sin embargo, quizás por eso del juicio mediático que de forma tan minimalista pero tan efectiva trató Luis Alberto Muñoz en su columna del viernes anterior, hoy se obvia como parte de la discusión.

El estupor del fiscal Dall'Anesse palidece ante el que debemos sentir los que no tenemos injerencia en el sistema. La muerte de Fabio Garnier sigue sin esclarecerse (salvo por un condenado) sin que nadie, hasta ahora, haya salido a pegar el grito en el cielo como se hizo en el contexto de la absolutoria y falta de responsables en el caso de Ivannia Mora. Soy poco iluso como para pensar que lo anterior corresponde a momentos procesales diferentes en los que la elección del fiscal general como magistrado no estaba en juego. Más, como para creer que al director del OIJ alguien debe llamarlo a cuentas sobre su también omisa e improductiva gestión (¿cuándo se le vence el nombramiento?).

Y con esto, prometo solemnemente ponerle fin a un tema en el que siento que lluevo sobre mojado y respecto del cual quedará en la conciencia de los diputados la decisión que tomen para suplir la vacante en la Sala III.