Carta de Edith Lorena Ramírez y familia

 

Atenas, 27 de enero 2005

Señor

Miguel Ángel Rodríguez


Reciba un caluroso abrazo a la distancia de alguien que usted no conoce y tal vez nunca conocerá, sin embargo quise hacer llegar unas palabras muy, muy sinceras con el único afán de hacerle ver algo que no sé si habrá notado en este tiempo tan revuelto.

 En un abrir y cerrar de ojos usted cayó en un remolino que no le dado tregua y quizá, no sé, pero mi deseo es que mire las cosas pequeñas que se olvide de organizar defensas o entrevistas o romperse la cabeza en esas cosas que yo no tengo ni idea. A veces no entendemos los designios de Dios porque no vemos más allá de nuestra nariz. Cuando hace mucho viento nos quejamos sin ver que es la forma más eficiente de esparcir las semillas de las plantas que en la mayoría de los casos no sembraría el hombre. Si llueve fuertemente solo pensamos en la inundación pero al erosionar las tierras se abonan los terrenos fértiles y muchos ejemplos que podría darle… pero se lo dejo de tarea. Bien, hoy deseo ofrecerle que cierre los ojos al mundo exterior y se dedique a usted, pues me imagino que muy pocas veces ha estado con usted mismo en esa celda. Recuerde a sus padres cuando era pequeño, a un amigo de niñez, su primera novia o tal vez alguna situación agradable que usted olvidó en su pasado. Cosas que dejamos de ver, por preocuparnos. Por favor olvídese por un día si fuese posible que está en ese lugar y saque provecho de este retiro al trajín del mundo exterior, piense en Dios no como en alguien lejano sino como en su mejor amigo o tal vez su pariente más querido. Sé que usted es alguien muy inteligente y no debe tener dificultad para leer grandes escritos, yo le propongo que lea algunos relatos de la vida de los Santos, y verá como todos sufrieron pero luego sobresalieron, no hay logro sin buen trabajo. Cuando se obtiene algo muy deseado por mucho tiempo, se aprecia mucho el valor.

 Miguel Ángel, soy solo una madre de familia con 3 hijos pequeños, un esposo humilde pero maravilloso, vivo en un barrio de Atenas rodeada de mis hermanos, mis padres y mucha naturaleza, sobrevivimos con un pequeño sueldo alrededor de cien mil colones mensuales; es duro pero qué bien se siente cuando juntamos la plata para pagar los cinco mil colones de luz, o podemos comprar lo necesario para hacer una olla de carne para la familia, o ahora que mis hijos van para la escuela y de poquito en poquito voy juntando los uniformes o cuadernos, cuesta; pero cómo lo disfruto. Por eso entiendo desde aquí que duele mucho caer en ese remolino pues lo que usted ha logrado no se hace fácil, mucho menos ver que quedó atrás. Pero sabe una cosa, por más mal que le vaya en esta situación es solo un corto trayecto en el camino de su vida y dentro de 10 o 20 años cuando todo haya pasado y mire hacia atrás será solo un recuerdo malo que no opacará a todos los buenos que ha tenido o tendrá.

 En Efesios: 3:20: “Y ahora Gloria sea a Dios, que tiene poder para hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, por medio de su poder que actúa en nosotros”.

 Esperando poder ser un descanso en su agitada vida, deseo de corazón que todo se le resuelva con éxito, que esta experiencia le deje grandes bendiciones y que Dios nuestro Rey y Señor more en su vida diaria, estos son los deseos de:

Edith Lorena Ramírez C.

Juan Luis Campos M.

Juan Gabriel Campos Ramírez

Yolletty Campos Ramírez

Marcel Campos Ramírez


Respuesta de Miguel Ángel Rodríguez


 5 de febrero de 2005

Muy estimada Edith Lorena:

 Mucho me ha conmovido su carta llena de la más profunda sabiduría y del más sincero amor humano inspirado por Dios. Le agradezco a usted, a su esposo don Juan Luis, y a sus hijos Juan Gabriel, Yolletty y Marcel que se tomen el trabajo de conversar y reflexionar sobre mi situación, y de escribirme para enviarme consejos realmente prácticos y, repito, sabios.

 He compartido su carta con Rafael Ángel Calderón para que a él también le sea de provecho, y le pediré a Lorena y a mis hijos que la lean para que a ellos en su pena también les ofrezca consuelo.

 Gracias a una firme formación religiosa que me dio mi mamá, y gracias a la oración, el consuelo y el consejo de muchísimas personas que me han hecho llegar sus comunicaciones, he podido vivir este trance con mucha oración, reflexión y lectura para fortalecer mi vida espiritual, y para tener paz en mi corazón. Ciertamente este frenazo en mi vida de acción y carreras me ha servido para meditar, recuperar cosas y prácticas que había ido dejando perdidas, y encontrar con más fuerza el regazo bondadoso de Dios. Pero puede usted y su familia estar seguros de que con su carta pensaré con mayor intensidad en los vientos fuertes que ahora oigo soplar y el reparto de semillas que están haciendo. Como me lo dice sacaré mayor provecho de “este retiro al trajín del mundo exterior”.

 Me llena de alegría y me da gran enseñanza lo que me cuentan de su vida familiar, tan limitada en recursos materiales pero tan llena de amor y realizaciones.

 Que la entrada a clases de sus hijos este próximo lunes sea de motivo de gran felicidad para todos ustedes se lo pido a Dios, y no dudo así será por su visión de la vida.

 Claro que haber vuelto a Costa Rica por mi libre determinación para comparecer ante el fiscal y ser juzgado por nuestros jueces, y verme recibido por un circo para exhibirme y torturarme sicológicamente, verme detenido ilegalmente, esposado para la foto, paseado en perrera y en calabozo sin condena me han producido profundo dolor y gran preocupación por estos abusos en Costa Rica y por lo que ellos representan de mal trato para personas con menor capacidad de defenderse.

 Pero a la vez recibir muestras de solidaridad y sabiduría tan impresionantes como la que ustedes me envían me renuevan mi fe en Dios y en las buenas personas de Costa Rica.

 ¡Que Dios los bendiga y les pague su bondad!

 Con afecto y admiración,

Miguel Ángel Rodríguez E.

P.S. 1 Pido a Dios que esta carta llegue hasta su hogar. Si me pueden enviar una dirección más exacta se lo agradecería pues deseo cuando salga de acá ir a visitarles.

Gracias

P.S. 2 Gracias por la oración de ofrecer el sufrimiento por las Misiones, y por la bella postal del Cristo de la Columna.

MAR