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Categoría: Cartas

Como un análisis complementario a la columna A FONDO del 9 de febrero de 2011, el distinguido jurista Gonzalo Fajardo envió una carta al penalista José A. Cabezas, autor de la primera, y hemos solicitado el permiso para transcribirla a continuación:

 

Estimado José: Tu comentario me parece certero y arroja una nítida luz sobre el caso, que los fiscales no quieren o no les interesa explorar y mucho menos ver. Pareciera que la consigna es “fusilar” al ex Presidente Rodríguez Echeverría, a quien no se le ha demostrado su culpabilidad con prueba idónea y consistente apoyada en otros elementos de prueba (principio de congruencia). La testimonial rendida por  Lobo  es parcializada y claramente expresada en su favor y por ello, esa prueba necesariamente debería estar sólidamente sustentada en otros elementos de prueba idóneos, para el descubrimiento real y verdadero de los hechos investigados y apreciados en el debate, que deben ser valorados rigurosamente (en  observancia del principio de consistencia) por el juez de acuerdo con las reglas de la sana crítica.

 


Pero,  a mi juicio, el problema medular en el caso en comentario (que es la raíz misma de ese árbol jurídico espúrio  sembrado en nuestra legislación), se encuentra en el instituto del “criterio de oportunidad”, que en CR tuvo un diseño equivocado y muy grave. Lo anterior porque basta con que el autor del hecho delictivo, (quien hala el gatillo del revólver y mata a otra persona,  deliberadamente y con total conciencia de lo que hace; o quien, como en el caso de Alcatel que se juzga, participa en una junta directiva y vota a favor de quien le dio la coima, Lobo entre otros); y luego se arrepiente “ex post facto”. Y no bastando con ello, el sistema le  crea una coraza de impunidad a su favor, al punto que, se convierte por arte de magia de autor del hecho punible EN MANSA PALOMA (en un “lobopaloma” casi víctima de la sociedad), a quien se le concede el horroroso e inhumano beneficio de LA IMPUNIDAD. Así  producto del trueque de posiciones en el proceso,   realizado por el Ministerio Público, se le cambia de rol al  autor directo  del hecho delictivo, al de  mero testigo. Ese galimatías degrada el procedimiento e introduce un factor de distorsión, que propicia injusticia, al convertir como bueno al malo, al autor material e intelectual del hecho delictivo en testigo, beneficiario de la impunidad. Con ello se le permite a ese co-autor directo del hecho,  el descaro de aceptar su declaración, sin cortapisas, para condenar a quien no está probado, con otros elementos de prueba fehacientes, que es cómplice  o autor del delito de corrupción.

 


Un elemental examen de lógica, hasta de sentido común, sin mayor esfuerzo intelectual, permitiría concluir que la versión de Lobo de que Rodríguez participaba en un porcentaje importante de la coima que pagara Alcatel no es creíble. ¿Cómo creer razonablemente que esa versión es cierta?  cuando está demostrado en autos que la comisión pagada a Lobo (gestionada y negociada por él personalmente en Francia, sin intervención alguna del ex Presidente Rodríguez), fue depositada en la cuenta de su esposa. Y, según se probó, que la respectiva suma, que sobrepasaba los USD$2 millones, depositada en la cuenta de la esposa de Lobo, ahí se mantuvo siempre, hasta que la devolvió mediante un depósito hecho en el Poder Judicial en cuenta del Juzgado Penal respectivo. ¿Cómo  podría razonablemente, entonces,  creerse que el ex Presidente Rodríguez, no hubiese gestionado y obtenido de Lobo la entrega “de la parte que le correspondía”;  y que se hubiese conformado,  durante un enorme lapso de tiempo,  se mantuviera en cuenta de la esposa de Lobo, sin que Lobo haya demostrado que parte de esa cantidad depositada era propiedad del ex Presidente? Mucho menos creíble puede ser el cuento de Lobo, cuando se sabe, y está acreditado en el expediente, que la situación económica del ex Presidente, cuando resultó electo en el cargo en la OEA,  debido a los ingentes gastos en que debió incurrir durante el período de promoción de su candidatura al cargo de Secretario  General, a pesar de las ayudas recibidas de amigos, era bastante apretada, difícil. ¿Cómo entonces podría ser creíble la versión de Lobo, que parte del dinero depositado en cuenta de su esposa, pertenecía al ex Presidente Rodríguez, si no se acreditó prueba alguna que lo demostrara?

 


En fin José, mucho se podría hablar, pero siento que la prensa ha jugado un papel pobre y triste (salvo algunas pocas excepciones), porque durante largo tiempo atizaron la hoguera, condenaron al ex Presidente y no han tenido la independencia, la valentía y especialmente no han sido consecuentes  de informar con la verdad, porque no investigan, ni sus periodistas se han interesado en profundizar en los hechos que se discuten y en la calidad de la prueba evacuada. Ante ello, las condiciones objetivas se han venido dando para que el Juzgador se sienta más cómodo con la condena, que con la declaratoria de falta de mérito o de absolución. Sinceramente me angustia la situación de injusticia que se pueda cometer, porque el sistema judicial nuestro está mal, está enfermo y altamente politizado.

 


Saludos cordiales,