Reproducimos a continuación la columna A FONDO del experimentado abogado penalista publicada en la edición del 3 de diciembre de 2013 del prestigioso periódico La Prensa Libre:

 

A FONDO

 

Escrito por Jose A. Cabezas

 

Martes 03 de diciembre de 2013

 

La resolución de un órgano director administrativo que determinó que en el caso CCSS-Fischel no hubo un perjuicio patrimonial, unido a la absolutoria que tuvo el expresidente Miguel Ángel Rodríguez y otros coimputados en el caso Alcatel, nos debe obligar a una enorme reflexión sobre la salud de la función judicial. 

No tenemos idea o ni siquiera se nos puede ocurrir la manera de analizar el caso para que se produjera tal resolución. Pero, la cosa es que sucedió. Tengamos presente y claro que en el orden de principio legal, cuando no hay ningún perjuicio o daño material, moral o patrimonial, no hay ningún delito. 

El caso de Alcatel fue todavía más directo. El tribunal absolvió. Contra la condena mediática y contra la condena social, un tribunal penal absolvió. Hemos de creer que si los tres señores ocupaban esas tres sillas, es porque saben más de Derecho que los periodistas y que la gran mayoría de la sociedad. 

Sacamos, entonces, la única conclusión posible: el que perdió fue el país. 

Por meses mandamos el mensaje al mundo, muy orgullosos y ufanos, de que en Costa Rica se mete a todo el mundo a la cárcel. Ahora, tenemos que ampliar ese mensaje: en Costa Rica metemos a todo el mundo INOCENTE a la cárcel. El mundo va a tenernos como un país sin respeto a los derechos fundamentales, como un país, cuya juridicidad baila al son que le toque cierto sector de la prensa, como un país que destruye vidas privadas para, años después, encontrar que eran inocentes. 

¿En qué país vivimos? ¿Cuál otro país del mundo es tan absurdo por crucificar a un ciudadano que ocupa la Secretaría General de la OEA, encarcelarlo y luego, absolverlo? ¡Cuánto nos hubiera servido tener a Miguel Ángel Rodríguez en los conflictos internacionales que atravesamos ocupando la más importante posición política del hemisferio!

Les vamos a responder la pregunta: Solo en un país de chiflados.