Reproducimos a continuación un artículo escrito por el diplomático y comentarista Wálter Rubén Hernández Juárez, publicado en la edición de La Prensa Libre del 28 de febrero de 2014.

Mirada al mundo

Escrito por Walter Rubén Hernández Juárez
Viernes 28 de Febrero de 2014 00:00

Luego de casi 10 años, el expresidente de la República, don Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, ve resuelta la situación jurídica que le hizo pasar situaciones que solo él, su familia y Dios conocen.

Lo que sí conocemos, aunque parcialmente, es la lamentable cadena de manipulación, casi que conspiración, y la increíble ignorancia de un enorme grupo de gentes, desde periodistas hasta abogados, desde ciudadanos corrientes hasta políticos connotados, que se desgarraron las vestiduras hablando de justicia y democracia y olvidaron –todo este tiempo– e incluso algunos persisten en seguirlo haciendo, que uno de los pilares de la auténtica justicia y de la democracia es la presunción de inocencia.

Que a toda a persona, por grave que sea el delito del cual se le acusa, se le debe tratar como inocente, hasta que una sentencia firme lo condene y que son las pruebas, no las suposiciones, las que condenan o eximen a una persona. Tal vez nunca sabremos cómo, quiénes y para qué organizaron toda esta parafernalia, pero sí podemos arriesgar decir que algunas de las intenciones han quedado a la vista con el tiempo y algunas se han revertido.

Una de ellas era destruir al Partido Unidad Social Cristiana, que casi colapsa con la prisión preventiva de dos Expresidentes de la República, el juicio, el escarnio público, en fin todo el show mediático que se montó alrededor de esto. Pero no ocurrió así, la quijotada y el valor de asumir una candidatura más que perdida en el PUSC, por parte de don Ricardo Toledo Carranza, salvó a ese movimiento de la desaparición inmediata y más recientemente la pasada candidatura de don Rodolfo Piza Rocafort y el éxito en las elecciones legislativas abren una puerta hacia el futuro, un futuro donde algunas de las figuras del pasado están precisamente ahí… en el pasado.

Otro, que aún deberá esperar para revertirse, fue el terrible golpe para la diplomacia costarricense y centroamericana de forzar, como un berrinche del más alto nivel, la renuncia de don Miguel Ángel a la Secretaría General de la OEA, lo que significó para el país, la región y todo el continente, privarnos de una Secretaría que venía a poner orden en un organismo que lo único que hizo fue seguir siendo… “insulzo”.

Hoy, con resoluciones judiciales que devuelven la confianza en las instituciones democráticas, aunque muchos sigan pidiendo sangre, como en el circo romano, se abre un espacio que confiamos los primeros que lo aprovechen sean los políticos y quienes nos gobiernan, pues con dudas despejadas, no cabe duda –precisamente– que si hay una persona capaz, a la cual preguntarle cómo solucionar temas nacionales, económicos y temas como el déficit fiscal, es el expresidente Rodríguez, quien con su discreción y compostura, con su venida a afrontar las acusaciones, sin poses ni veleidades, a diferencia de otros, le ha dado un nuevo sentido a lo que representa… la Presidencia de la República.